El crimen de la telefonista Lolita Cuenca en Molina. Nos lo cuenta el profesor José Jesús García

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El profesor José Jesús García, acompañado por el escritor Paco López Mengual, fue el último invitado en el ciclo Las afinidades electivas, que organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura. Durante más de una hora el docente e investigador expuso en el auditorio Virginia Martínez la documentación hallada sobre dicho suceso, del que Mengual suele dar cuenta en sus paseos por Molina.

El suceso tuvo lugar donde hoy se levanta El Retén.  El actual edificio sustituye desde época reciente a otro de principios del siglo XX. Su historia encandila. Es la de Lolita Cuenca, la primera telefonista que se instaló en el pueblo. Una atractiva chica de Era Alta que vestía ropas de colores a la moda parisina, conducía su propio carruaje y despertaba envidias. Una mañana de 1926, Lolita Cuenca no se incorporó a su puesto ni salió a la calle. Alertada la Guardia Civil, la descubrieron muerta con una escopeta a su lado y semidesnuda.

El primer sospechoso fue el indiano Cayuela, que llegó de Cuba a la tierra de sus ancestros. Cayuela mantenía una relación amorosa con la joven y llegó a admitir que la escopeta era suya y que Lolita se la había pedido. Sin embargo, nunca confesó haberla matado, pese a los persuasivos interrogatorios. Nunca se supo lo sucedido y, por falta de pruebas, Cayuela quedó libre y volvió a emigrar. Pero, desde entonces, en el edificio del que ya solo quedan historias, sus ocupantes siempre sintieron la presencia de Lolita y olieron el humo de sus cigarrillos, como pidiendo, dicen, que alguien resolviera su crimen, según relata el escritor molinense.

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