Al Heredamiento Regante le urge una reordenación de su perímetro de riego para garantizar su viabilidad debido a su elevada deuda

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El Heredamiento Regante necesita con urgencia una reordenación de su perímetro de riego para evitar la pérdida de superficie y dotación de agua y garantizar la viabilidad de la comunidad. El desbocado endeudamiento que ha representado la implantación del Plan de Modernización de Regadíos, con una inversión sin precedentes que supera los 50 millones de euros, ha conllevado una acumulación de deuda que, a fecha de hoy, se cifra en 14.000 euros por hectárea, según ha indicado Antonio Carrillo, secretario del Heredamiento Regante. Ello representaría más de 25 millones de euros a corto y largo plazo, pero Carrillo matiza que la idea es aumentar en trescientas hectáreas la superficie censada. Es decir, se pasaría de 1.900 a 2.232 has, lo que conllevaría una reducción de la deuda por hectárea. Actualmente, el Heredamiento se halla en concurso de acreedores y el secretario admite las dificultades para hacer frente a los acreedores.

“Debemos indicar igualmente que un mejor y más eficiente uso del agua derivado de la implantación del Plan de Modernización de Regadíos debería repercutir en un alivio de la carga económica que los agricultores afectados por este plan deben soportar, permitiendo de esta forma que se puedan sumar parcelas a nuestro perímetro de riego beneficiarias de esos volúmenes y que a la vez participen de alguna forma en el reparto de dicha carga económica”, argumenta el representante de los comuneros.

El perímetro final contemplado llegaría a una superficie total de 2.232 has, lo que supone que el mismo no se amplia, y que se regarían con las actuales concesiones del Heredamiento. Carrillo matiza que una parte de esas tierras lo harían por las infraestructuras propias y otra a través de las infraestructuras de terceras comunidades de regantes, con las que en su día fueron firmados sendos acuerdos de cesión, en concreto con las comunidades de Campotéjar y Rambla Salada

Por tanto, la incorporación de parcelas que en la actualidad se están regando con volúmenes de agua del acuífero sobreexplotado Ascoy-Sopalmo, “vendría a solventar un problema medioambiental importante en la Región de Murcia, señalada a nivel europeo tras los recientes episodios vividos en el Mar Menor y que podrían extenderse a otras zonas de nuestra región”, asevera Carrillo. También aclara que una reducción de la superficie regable “en modo alguno es una opción que podamos contemplar, habida cuenta de las enormes cargas económicas que soporta el perímetro regable”

Expediente de la CHS

La Confederación Hidrográfica del Segura ha iniciado de oficio un expediente de revisión del perímetro de riego del Heredamiento. El presidente de la CHS, Mario Urrea, indicó el martes durante una visita a Molina, en relación a las necesidades de regulación de los recursos hídricos de las comunidades de regantes que, si es viable, se podrá autorizar, dejando claro en la resolución que los derechos de cada comunidad son los que les corresponde, haciendo uso cada una de ellas de los recursos que regule. No obstante, se mostró “moderadamente optimista” en la resolución de este problema.

El alcalde, Eliseo García, también ha expuesto la “angustiosa situación en la que se encuentra el Heredamiento de Molina, a causa de la mala gestión de los anteriores responsables del Heredamiento, y la gravísima situación económica que esto ha acarreado”. Además, la situación se complica con la falta de regulación de sus volúmenes, lo que dificulta que se puedan atender adecuadamente los derechos de sus comuneros. Por otro lado, la Comunidad de Regantes de Campotéjar necesita disponer de embalses de regulación que les garantice captar todos los volúmenes concedidos. Con esta actuación conjunta, ambas comunidades de regantes salen beneficiadas, asegurando un mejor servicio a sus comuneros, con un costo más económico que si tuvieran que afrontar toda la inversión de forma separada.

Desde 1607
El Heredamiento Regante de Molina de Segura es, posiblemente, una de las comunidades de regantes más antiguas de la Región de Murcia, quedando acreditadas documentalmente en sus inicios (documentación de 1607) un total de 4.244 tahúllas repartidas entre un total de 216 hacendados, superficie que se fue incrementando paulatinamente hasta las 2.236,95 has que figuran en la inscripción 4.745 de la Comisaría de Aguas, y que aglutinan a un total de 4.600 familias, en las que se incluyen tanto tierras de riego tradicional como tierras de riego por elevación.

En el año 1996, motivado por la sequía sufrida entonces y tras las frecuentes disputas entre regantes por el reparto del agua, se inició un ambicioso Plan de Modernización de Regadíos (PMR) encaminado a mejorar su uso. Este proyecto, aún inacabado, ha supuesto un grado de endeudamiento desbocado en la comunidad, y las obras pendientes no pueden finalizarse debido a la dificultad para acceder a financiación externa.

Los comuneros aducen que la ubicación de su perímetro de riego, próximo a los núcleos urbanos junto a los que discurren los cauces de las acequias Mayor y Subirana, y la historia que acompaña a las tierras de riego en la actualidad, conlleva implícitos dos factores que es preciso tener en cuenta para ubicar las peculiaridades de la superficie regable, y que, en esencia, se circunscriben a dos cuestiones de vital importancia:
Por un lado, la atomización elevada de las parcelas del Heredamiento, sobre todo en la zona de riego tradicional, lo que supone en la mayoría de los casos una agricultura relegada al autoconsumo y uso recreativo de la tierra.
Y por otra parte, la presión urbanística motivada por la necesaria ordenación del territorio en los núcleos urbanos próximos al perímetro de riego, transformando el uso de tierras incluidas en la superficie regable y vinculadas a la financiación de las obras del PMR.

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