Una familia de Molina relata cómo viven la situación de confinamiento por el estado de alarma debido al coronavirus: «Mantenemos la rutina diaria», indica Juan Antonio Pujante

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Juan Antonio Pujante y Cecile Le Tallec tienen claro que deben mantener la rutina diaria, sobre todo para que sus dos hijas sigan con los horarios habituales. Él es profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de Murcia, tarea que compagina con la de director deportivo del Club Molina Basket. Cécile es asistente comercial en una empresa de Abanilla. Sus dos pequeñas de 7 y 3 años, Emma y Siena, se levantan a la hora habitual, desayunan y luego se ponen a hacer los deberes y trabajos de manualidades, antes de disfrutar de un rato de juego en el sótano de casa.

Ahora bien, a Emma le gusta mucho estudiar y al tercer día ya había hecho todos los deberes que le encargaron en el colegio San Miguel. Ahora se dedica a leer o a pintar carteles “para los abueltios o para la gata”, según explica su padre. El resto del día se plantea de manera similar. La siesta de las niñas, una película que eligen ellas, cena, ducha y a dormir a la hora de siempre.

“El único cambio que hemos hecho es que la comida la hacemos en la terracita”, precisa el marido. El orden familiar está orientado a que las niñas aprovechen el tiempo y no se desquicien, ya que no salen de casa desde el pasado viernes. “La mayor ha entendido que no puede salir, pero la pequeña pregunta todos los días porqué no puede ir a casa de los abuelitos o al parque, si estamos de vacaciones”, señala la pareja.

Este joven matrimonio tiene asumido que la situación es aislamiento “es necesaria y se va a prolongar”. Por este motivo ya hicieron una amplia compra el pasado sábado y, desde entonces, Juan Antonio ha salido a la calle “lo estrictamente necesario, a bajar la basura y poco más”. Solo cuando tengan una lista amplia saldrán nuevamente a comprar al supermercado. “Tenemos claro que hay que quedarse en casa, sobre todo para proteger a las niñas”, remarcan.

Él puede hacer teletrabajo para la UMU, aunque admite que hay que hacer un esfuerzo para adaptar los contenidos a sistemas on line. “Tenenos que hacerlo a través de vídeo conferencias e, incluso, aportamos más contenido de lo normal”, apunta. Juan Antonio hace hincapié en que los docentes deber ser comprensivos con los alumnos “para que no se sientan perdidos”. Alude, por ejemplo, a los exámenes parciales que estaban programados para las próximas fechas y que obligan a plantear cursos on line que no estaban previstos. “Ni los alumnos ni los profesores tenemos claro cómo enfocar esta situación”

Su otro trabajo es distinto. “El baloncesto se ha paralizado y todas las instalaciones están cerradas”, comenta. Procura mantener contacto con los equipos y los jugadores para enviarles rutinas de entrenamiento, además de algunos vídeos o artículos de prensa especializada, según explica.

El caso de su mujer es más complejo. El martes sí fue a trabajar, pero el resto de días lo ha hecho desde casa porque hay tareas que puede desempeñar desde su domicilio. La situación para el comercio es “muy extraña y no hay seguridad”, indica.

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