Los bares agonizan en Molina: más de una veintena cierra sus puertas definitivamente

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En Molina de Segura han cerrado definitivamente una veintena de bares y restaurantes, pero podrían ser más porque otros tantos tienen serias dudas de poder continuar. De hecho, la Asociación de Gastronomía de Molina de Segura estima que más del treinta por ciento de locales no volverán a abrir. Entre los establecimientos que cerraron al principio de la pandemia, destaca el centenario restaurante Casa Emilio, lugar emblemático en un rincón huertano de la pedanía de El Llano.

Pero la mayoría de los que no han podido aguantar las severas restricciones son bares que llevan pocos años funcionando. El Pequeño de Ana, Cafetería Habana, nuevo Bar Stop, Grada Líder, Origen, A lo loco II, D’Lola, La Maldita de Ángel, El Favorito, Mexicano está de muerte, Bar Maestro, Café Ferrara y Más que jamón (en centro Vega Plaza) son algunos ejemplos de pequeñas empresas que no han podido resistir las embestidas de la crisis. Alguno de ellos ha cambiado de propietario.

Más que jamón

Alicia Hidalgo Brao, propietaria de Más que Jamón, tuvo que cerrar el del centro Vega Plaza, pero sigue luchando por mantener vivo otro local junto a la estación de autobuses que se llama igual.  En una entrevista con Radio Compañía explica su experiencia y las dificultades que  se está encontrando en los últimos meses para sobrevivir a las restricciones de la pandemia.

Pero, en realidad, los baristas asociados apuntan que serán más de veinte los que claudiquen por faltan de liquidez y de ayudas. Varios pubs y cafeterías llevan desde marzo del año pasado sin abrir sus puertas.

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