«La clientela tiene ya ganas de ver color»

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Floristería Pino, en el Barrio de San Antonio, tenía cerrada la persiana desde que se decretó el estado de alarma. Esta semana, animada por las demandas de sus clientes, se ha puesto en marcha y ha activado, al menos, el servicio a domicilio.  <<La clientela tenía ya ganas de ver color>> y está respondiendo muy bien con el reparto a domicilio. Este servicio es ahora la ilusión de Pino a la que el Coronavirus le pilló preparando encargos para el día del padre y bodas. Todo se tuvo que cancelar y repartió las flores ya cortadas entre sus vecinas. Ahora vuelven las rosas, las margaritas de colores y los girasoles. Con la flor más grande que nunca tras el parón.  Además de regentar la tienda, Pino que es ingeniera agrónoma también es decoradora y paisajista, y, estos días, puede seguir controlando algunos de los jardines que ayuda a conservar gracias a las nuevas tecnologías.

 

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