El quiosco de la Peneca, al pie del cañón de lunes a domingo

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La rutina de ir al quiosco de la esquina a comprar la prensa, la revista o el coleccionable que nos interesa se ha convertido en estos días de pandemia  y reclusión en una aventura, casi tan estimulante como ir a por pan, al súper o a sacar la basura, y sobre todo, permitida. Es un negocio permitido por el decreto del Estado de Alerta. Y el conocido como quiosco de la Peneca es uno de los que están abiertos en Molina de Segura. Al frente del mismo están Pedro José Bernal, que ha decidido modificar sus horarios en esta época de crisis: abre a las nueve de la mañana y por la tarde cierra la persiana. «La gente viene nerviosa y es estrés me lo contagian muchas veces», remarca a Radio Compañía.

Él ha establecido todas la medidas de seguridad que están a su alcance. Además, una empresa de Librilla le ha donado una mámpara de separación, lo que le permite no hacer uso de la mascarilla en el pequeño habitáculo de su quiosco, situado en a avenida de Madrid. Pedro explica que se está vendiendo lo mismo, más o menos igual que antes de la pandemia. Pero sí es cierto que ha habido un repunte en la venta de revistas de pasatiempos. Pese a todo, se trata de un sector en crisis desde hace tiempo. «Cuando esto pase, ya veré lo que hago porque no se saca ni un sueldo», lamenta.

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